Se analizó el momento en que la policía bonaerense comenzó a hundirse, vinculándolo con la intervención de la política y la creación de figuras como el ministro de seguridad y la secretaría de seguridad.
Se sostuvo que estas reformas, sumadas a la modificación del código procesal, terminaron con la policía tal como se la conocía. Se diferenció el "folclore" policial de antes (como el "capitalista" que pagaba para simular detenciones o la "carola" para recaudar para gastos menores) de la grave situación actual de narcotráfico y trata.
Se afirmó que la política, al no querer renunciar a las "cajas" (fuentes de recaudación ilegal), impide cualquier cambio real y perpetúa la corrupción en las fuerzas de seguridad.