Se explica que Daniel Ortega persigue activamente a la "izquierda crítica" en Nicaragua, impidiendo cualquier forma de organización o disidencia. Los sindicatos y centros de estudiantes están controlados por el régimen.
Incluso se menciona que los centros de estudiantes como tales ya no existen, sino que operan organizaciones únicas que regimentan toda la vida estudiantil, eliminando la autonomía universitaria y la democracia.