Se critica el plan económico de Daniel Ortega en Nicaragua, que favorece la megaminería y el extractivismo con concesiones al 25% para transnacionales estadounidenses y chinas. El régimen laboral beneficia a estas empresas, con salarios ínfimos en Nicaragua y Venezuela (alrededor de un dólar).
Se menciona que en Venezuela, bajo Maduro, se aplica la "ley del odio" contra dirigentes sindicales que reclaman por salarios, mientras una transnacional chilena opera en la Guayana.