La familia Ingalls se ve obligada a abandonar su hogar debido a un cambio en las políticas gubernamentales. Una nueva línea trazada por políticos en Washington deja sus tierras del lado equivocado, forzando su mudanza.
Charles lamenta tener que dejar atrás su arado, ya que la carreta está sobrecargada. El señor Edwards, agradecido por la hospitalidad, recibe la vaca y el becerro como regalo de despedida.