Se analizó la mutación ideológica de figuras políticas como Patricia Bullrich y Diego Santilli, contrastando sus posturas pasadas con las actuales, y se cuestionó la coherencia de sus discursos y alianzas.
Se planteó la pregunta sobre si estas mutaciones responden a convicciones genuinas o a la búsqueda de cargos ("agapitos"). Se criticó la falta de claridad en las "ideas" que proclaman los distintos sectores políticos y a quiénes dicen representar.
Se hizo hincapié en la aparente contradicción entre el discurso del gobierno y la realidad social, mencionando la militarización y la precariedad económica reflejada en personas que revuelven la basura.