Se evoca la advertencia de Einstein y Sillard a Roosevelt sobre la posibilidad de que los alemanes desarrollaran una bomba atómica, destacando la ventaja que llevaban los nazis en su desarrollo.
Se menciona el "Proyecto Manhattan" y la administración de Oppenheimer, enfrentando la disyuntiva de crear un arma con el potencial de destruir el mundo.
Se plantea la extrema remota posibilidad de que la bomba no tuviera consecuencias devastadoras, pero se subraya la necesidad de proceder con cautela.