Se aborda la cuestión particular de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y cómo la derecha internacional utiliza la violación de derechos humanos como argumento contra estos regímenes.
Se coincide en que no debe haber presos políticos, persecución ni represión, y que debe existir libertad de acción y militancia. Sin embargo, se señala que existe un problema más profundo: estos regímenes se han construido para defender un modelo económico contrario a su discurso, caracterizado por la creación de monopolios en beneficio del círculo cercano a la dictadura y en convivencia con sectores imperialistas.