Se compara la situación política en España, bajo el gobierno de Pedro Sánchez, con el kirchnerismo en Argentina y el chavismo en Venezuela, sugiriendo una tendencia a la persecución de quienes piensan diferente.
Se relata una conversación con Isabel Díaz Ayuso, quien habría comparado la situación española con el chavismo, indicando una persecución política por parte del gobierno de Sánchez.
Se critica el clientelismo y el crecimiento de la "planta política" en España, con la designación de familiares y amigos en puestos de trabajo, lo que representa un déficit y una crítica hacia la gestión de Sánchez.