Se planteó una analogía entre las críticas vertidas hacia diferentes presidentes (Kirchner, Fernández, Macri) y la agresión que sufren algunos comunicadores, como los "haters" en redes sociales.
Se enfatizó la importancia de asumir la responsabilidad por las propias acciones y palabras, y la disposición a pedir disculpas si un comentario fue malinterpretado.
Se denunció el paso de la crítica a la agresión verbal y el deseo de muerte, calificando la situación del país como un "delirio" y expresando temor por la seguridad familiar.