El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Esprilia, ratificó su promesa de mano dura contra la violencia tras el atentado en Cúcuta. Condenó el "cobarde atentado terrorista" y expresó solidaridad con los heridos y sus familias.
Este pronunciamiento se da en un contexto de aumento de atentados por parte del ELN, que expertos interpretan como un mensaje directo a la política de seguridad del nuevo gobierno.