La segunda fase de las elecciones regionales en la Cachemira administrada por Pakistán se vio empañada por actos de violencia y denuncias de irregularidades.
Más de 1,2 millones de ciudadanos estaban habilitados para votar en 21 circunscripciones, en medio de un amplio operativo de seguridad. Los comicios estuvieron marcados por enfrentamientos entre simpatizantes de partidos rivales, que dejaron al menos un muerto y varios heridos.
Sectores opositores denunciaron manipulación electoral y cuestionaron la influencia de Islamabad en la política local. La tercera y última fase de las elecciones está prevista para el 10 de agosto.