Se critica al gobierno de Javier Milei por ser el primero en la vuelta a la democracia en no firmar el reclamo por la soberanía de Malvinas en la ONU, debiendo hacerlo desde Brasil.
Se señala que las expresiones de Patricia Bullrich y del propio Milei no reflejan un genuino sentimiento "malvinista", y que solo la aparición de una sábana los descolocó.