El debate sobre la inmigración irregular en Ceuta continuó, con un fuerte énfasis en la necesidad de control fronterizo y respeto a las leyes.
Se cuestionó la viabilidad de que los inmigrantes marroquíes ingresen a España sin control, argumentando que esto genera problemas de seguridad y convivencia. Se mencionó la crisis humanitaria en África como un factor, pero se insistió en que esto no justifica la entrada ilegal.
Se criticó la política exterior de España, particularmente la compra de gas a Marruecos, sugiriendo una contradicción en su postura. Se planteó la idea de que la situación expone la pobreza en África y la necesidad de soluciones a largo plazo.