Se critica la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central, calificándola como un "cepo al gobierno que viene" y una estrategia de la "derecha" para mantener el poder más allá de los resultados electorales.
Se hace un llamado a la "resistencia" y a salir a la calle el 6 de agosto para oponerse a lo que se denomina "esta ley de mierda con la cual quieren vender el país". Se enfatiza la necesidad de defender la soberanía y los intereses nacionales.
La postura es de confrontación directa hacia las políticas del gobierno de Milei, consideradas perjudiciales para la mayoría del pueblo argentino y motivadas por intereses ajenos a los del país.