La Ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva, enfrenta un entorno hostil en el Senado, donde ha sido víctima de arrogancia, machismo y racismo por parte de diputados. A pesar de las amenazas y el hostigamiento, Silva se mantiene firme en su defensa del medio ambiente y la Amazonía.
La diputada denunció la violencia verbal y psicológica sufrida, y la actitud intimidante de algunos legisladores que buscan silenciarla por ser mujer, provenir de un entorno humilde y defender una causa ecologista. La lucha de Silva por un modelo de desarrollo más justo y sostenible se ve obstaculizada por estos ataques, que buscan desacreditar su labor y la de su ministerio.