Se critica el discurso violento del presidente Javier Milei, tildando a Lula de "presidiario" y metiéndose en la política doméstica de Brasil.
Se cuestiona la doble vara de Milei al defender a Jair Bolsonaro, condenado, mientras ataca a Lula, comparando la situación con la visita de Bolsonaro a Argentina sin problemas.