Rusia acusó formalmente a Pavel Durov, creador de Telegram, de facilitar actividades terroristas y emitió una orden de detención internacional en su contra.
Según Moscú, la plataforma es utilizada por servicios de inteligencia de Ucrania y grupos extremistas para organizar sabotajes, ataques y fraudes cibernéticos. La negativa de Durov a eliminar canales y bots de la plataforma motivó la solicitud de captura.
Las autoridades rusas informaron la detención de 46 jóvenes reclutados a través de Telegram para actividades ilícitas. La falta de cooperación de Durov en la entrega de información sobre estos usuarios llevó a la solicitud de su captura internacional.