Benjamín Vicuña expresó su curiosidad sobre la gestión de Javier Milei, comparándolo con figuras como Donald Trump y Vladimir Putin. Manifestó su extrañeza ante la aparente falta de escucha de Milei a consejos o al sentido común, a pesar de que personas con intenciones de asesorar deben existir.
El actor, sin ser un asesor comunicacional, sugirió que se podría lograr un cambio con un simple café y una conversación de 40 minutos, pero reconoció que la situación es compleja. Mencionó su propia experiencia con la fe y la iglesia, y cómo le gustaría poder influir en su evolución, lo que refleja su deseo de ver cambios positivos en diferentes ámbitos.