Se analiza la dualidad de la gestión presidencial de Javier Milei, quien alterna entre tareas de gobierno y la precampaña electoral. Esta dispersión de esfuerzos podría restarle eficacia a la administración, ya que la energía se divide entre la gestión pura y la estrategia de comunicación política.
La estrategia de instalar temas de debate, como la pelea con Lula o las declaraciones sobre Villarruel, busca recuperar la iniciativa y contrarrestar la percepción de debilidad en algunos sectores. Sin embargo, esta doble agenda podría generar ruido y una pérdida de foco en los objetivos de gobierno.