Lilita Carrió analizó el panorama político argentino, marcando una fuerte crítica tanto al "mileísmo" como al "generismo" (en referencia a Cristina Kirchner), al considerar que ambos espacios tratan a las personas "como cosas", ya sea para agredirlas, excluirlas, usarlas o abandonarlas.
Carrió expresó su percepción de que existe un amplio sector de la población, estimado entre un 30 y un 40 por ciento, que "no quiere ni a Milei ni a Cristina". Según su análisis, este espacio de rechazo a las dos principales figuras políticas se consolidará debido al deseo general de unidad y a la filosofía excluyente que, a su juicio, comparten ambos modelos.
La dirigente afirmó que la gente "no quiere volver atrás" y tampoco desea continuar en la situación actual, manifestando un rechazo a la forma de conducción del actual presidente y a la pérdida de poder adquisitivo debido a la inflación. Consideró que el modelo actual, al igual que el de Cristina Kirchner, reduce a las personas a meros objetos.