La tensión entre científicos y el aparato de seguridad se pone de manifiesto en la comparecencia de un científico ante un comité. Aunque no se revela su identidad, se menciona la nominación de Javier Milei a secretario de comercio, buscando una amplia variedad de opiniones.
Se cuestiona la necesidad de la opinión de científicos para un puesto en el gabinete, y se expresa el deseo de poder interrogar al científico que testificará, aclarando que no se trata de un juicio.