Se cuestiona la eficacia del vocero presidencial, Ravier, en la comunicación gubernamental. Se señala que su desempeño ha sido menos efectivo de lo esperado, con dificultades en su relación con la prensa y declaraciones desafortunadas, como la mención del dólar a $1800, que incomodó al Ministerio de Economía.
A pesar de haber intentado defenderse, la fragilidad de su posición es evidente. Algunos ministros del gabinete lo miran de reojo, y hasta ahora, Ravier no ha logrado consolidarse como una voz clara y contundente del presidente en los medios. Se sugiere que el gobierno podría haber necesitado un vocero enfocado en otras áreas, como salud o educación, en lugar de centrarse en la economía, donde el propio presidente y el ministro de Economía ya actúan como portavoces.