Se discute la supuesta "revolución de la física" en Berkeley y su conexión con figuras como Picasso, Stravinsky, Freud y Marx, pero se aclara que en Estados Unidos "la revolución ya pasó".
Se menciona la existencia de un expediente a Oppenheimer, presuntamente relacionado con sus actividades políticas de izquierda, y la recomendación de no hablar de política en el salón.
Se plantea la pregunta sobre si Oppenheimer apoya la revolución de la física, con la advertencia de que en Estados Unidos, la revolución ya ocurrió.