Se denunció una campaña mediática contra la conducción de la AFA, presuntamente orquestada por Guillermo Tofoni y otros operadores.
La campaña se basa en demandas por partidos amistosos, pero la justicia desestimó las acusaciones contra Messi y la AFA, confirmando que los contratos contemplaban la no participación del jugador y eventuales sanciones económicas.
La jueza Lisa Walsh desestimó la moción de Messi y la AFA, demostrando que no existía delito y que todo estaba previsto en un acuerdo comercial.
Se considera que estas operaciones buscan desestabilizar la conducción de Chiqui Tapia, con tentáculos que apuntan a quienes están detrás de estas acciones.