Se aborda la idea de que en política se pierde más de lo que se gana, y que no se debe hacer política por ego.
Se reflexiona sobre la importancia de tener las convicciones claras y no buscar el éxito a corto plazo.
Se menciona la pérdida frente a Adorni, pero se minimiza su impacto personal, afirmando que el ego está "muy ordenado".
Se aclara que la popularidad se basa más en el espacio político que en la persona misma.