Se debate la estrategia para lograr la rendición de Japón, considerando la posibilidad de realizar una o dos demostraciones de la bomba atómica para mostrar su poder destructivo. Se baraja una lista de doce ciudades como posibles blancos.
Se elimina Kioto de la lista de posibles blancos debido a su importancia cultural, pero se advierte que Japón podría no rendirse bajo ninguna circunstancia sin una invasión total. Se argumenta que el uso de la bomba atómica en ciudades japonesas salvará vidas, pero surge la preocupación por la ventaja moral si no se informa a los aliados, lo que podría desatar una carrera armamentista.
"¿Hay alguna manera de mostrarle la bomba a Japón para provocar que se rindan? La intención es hacer una demostración más allá de toda duda", se plantea, evidenciando la búsqueda de una estrategia que evite una invasión costosa en vidas.