Se discuten estrategias para desacreditar a Oppenheimer, evitando darle una plataforma pública que lo convierta en mártir. Se menciona la intervención de Strauss, Hoover y la CIA para controlar la situación y mantener a McCarthy al margen.
Se plantea la idea de un procedimiento burocrático para revocar el nivel de autorización de seguridad de Oppenheimer, enviando las acusaciones al FBI y ofreciéndole la oportunidad de apelar.
Se anticipa que Roger Robb será el abogado encargado del caso, sugiriendo que no será una "pelea limpia" y que no se necesitarán pruebas formales, sino solo la negación de todo.