Un debate sobre la posibilidad de cobrar un arancel a estudiantes extranjeros no residentes en la UBA generó diversas opiniones. Una estudiante consideró que la medida sería justa si existe reciprocidad, argumentando que si los argentinos pagan por estudiar en el extranjero, los extranjeros deberían pagar en Argentina.
La estudiante también mencionó la importancia de la residencia para acceder a la educación, comparándolo con los requisitos en Europa. Además, se discutió la propuesta de que los graduados extranjeros deban permanecer trabajando en Argentina por un período determinado como garantía de su contribución al país.
Señaló que, si bien los extranjeros aportan a la economía local a través de gastos en alquiler y comida, existe una saturación en las facultades públicas, lo que obliga a muchos a optar por universidades privadas debido a la falta de cupos y las dificultades en la cursada, con clases que a veces superan los 300 o 400 asistentes.