Se critica la política económica del gobierno actual, argumentando que prioriza el control sobre la inversión en educación y salarios.
Se señala que, si bien se considera esencial controlar el enojo de los docentes, no se les otorga el aumento salarial correspondiente, lo que contrasta con la supuesta importancia de la educación para el desarrollo de un país.
Se cuestiona la afirmación de que los salarios que acompañan la inflación son un aumento, calificándolos como una mera recomposición para mantener el poder adquisitivo del año anterior. Se enfatiza que el salario debe superar la inflación, ya que el trabajador es quien genera la riqueza.
Se presenta una estadística que indica que el 87% de los trabajadores sienten que su salario está por debajo de la inflación, lo que se interpreta como una transferencia de riqueza hacia los sectores más concentrados y poderosos de la economía.
Se menciona que el presidente Javier Milei no parece comprender la realidad de los argentinos, y se critica al ministro de Economía, Caputo, por culpar a los ciudadanos por su endeudamiento en lugar de abordar el aumento de las tasas y la negociación de paritarias por debajo del 2%.