Se cuestiona la contradicción del gobierno al considerar la educación como un servicio esencial para controlar a los docentes, pero no así a la hora de invertir en ella y otorgar los aumentos salariales correspondientes en la paritaria nacional.
Se enfatiza que el desarrollo de un país se basa en la inversión en salud y educación, y que el salario debe acompañar la inflación, no solo para mantener el poder adquisitivo, sino para ser superior, ya que el trabajador genera la riqueza.
El ajuste permanente y la política de "motosierra" se traducen en salarios por debajo de la inflación, beneficiando a sectores concentrados de la economía. La mayoría de los trabajadores argentinos se encuentran en esta situación, con salarios que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas.
Se critica la visión presidencial de un supuesto récord de consumo, contrastándola con la realidad de los docentes que necesitan pluriempleo y cuyos salarios no siguen la inflación. Se plantean serios problemas en la gestión gubernamental, tanto en la Casa Rosada como en la Quinta Oliva.