Se cuestiona la coherencia del gobierno de Javier Milei, a pesar de haber planteado públicamente sus convicciones disruptivas.
Se argumenta que existe una contradicción entre los métodos de destrucción del Estado y el fin de mejorar la calidad de vida de los argentinos.
Se critica el desmantelamiento del CONICET, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el sistema científico-tecnológico y la educación.
Se señala que la Alemania potencia se construyó invirtiendo en ciencia y tecnología, lo que contradice el enfoque actual del gobierno argentino.