Lula da Silva se lanza a su séptima campaña electoral, buscando un cuarto mandato presidencial en Brasil. A sus 80 años, el candidato presenta un discurso enérgico y nacionalista, comparándose con su yo de 30 años y aprovechando su enfrentamiento con figuras como Donald Trump y Javier Milei.
Su compañero de fórmula será Gerardo Alquim, el mismo que lo acompañó en la elección anterior donde logró vencer a Bolsonaro. A pesar de las dificultades económicas, Lula se muestra optimista, aunque las encuestas anticipan una elección reñida, con una ventaja de solo 6 puntos para Lula en un eventual balotaje.
Por otro lado, Bolsonaro enfrenta complicaciones, incluyendo la renuncia de su candidata a vicepresidenta. La campaña se perfila como intensa, con ambos candidatos buscando capitalizar el contexto regional y la influencia de figuras internacionales como Donald Trump.