Las reformas propuestas por el gobierno, presentadas como interconectadas, buscan poner fin a 91 años de "saqueo, expropiación, impunidad y decadencia" en Argentina, con el objetivo de hacer al país "grande nuevamente".
Se menciona la excelente relación con el Fondo Monetario Internacional y la percepción de que el país avanza en el camino correcto, lo que reduce la necesidad de financiamiento externo.
Se hace una referencia a la situación de Cristina Kirchner, mencionando "gravísimas violaciones a los derechos y las garantías fundamentales".