La autorización de seguridad de Oppenheimer sigue siendo un problema, a pesar de que los nazis llevan ventaja. Nichols le comunica que la aprobación depende de él, y que viajará a Chicago al día siguiente.
Se menciona al Doctor Fermi, quien parece estar bien y en su pueblo, y se le anima a visitarlo. La conversación subraya la persistencia de los problemas de seguridad y la necesidad de avanzar en el proyecto a pesar de las dificultades.