Se critica la naturaleza de la política argentina, describiéndola como un "gastropardismo" donde todo cambia para que nada se modifique. Se denuncia la hipocresía de los políticos que se muestran como adversarios pero en realidad son socios.
Se cuestiona la falta de justicia en Argentina, donde la liberación de figuras como Cristina Kirchner no sería discutible en un país decente. Se menciona la impunidad de otros casos como el de Jessica Cirio e Isaurralde, y se critica la lentitud de la justicia.
Se advierte sobre la falta de transparencia y la corrupción generalizada, donde los políticos se benefician mutuamente mientras la población es engañada. Se hace un llamado a no apasionarse con las disputas políticas, ya que ocultan acuerdos subyacentes.