El coronel Pash, a pesar de las advertencias del FBI, mantiene su intención de interrogar a Lomanitz por métodos poco ortodoxos. El FBI, aunque calmó a Pash, expresa preocupación por su accionar.
Se revela que hay interés del consulado soviético en personas del proyecto, con intermediarios que buscan obtener información. Oppenheimer, aunque no directamente involucrado en esta trama, se ve en medio de estas tensiones, intentando mantener la seguridad y la integridad del proyecto.