Se ridiculiza el argumento de que Cristina Kirchner está presa por ser mujer, calificándolo de "pelotudez". Se compara la situación con entrar a una casa con una ametralladora, sugiriendo que la gravedad del delito no puede ser excusada por el género.
Se cuestiona la narrativa de la "justicia" en Argentina, sugiriendo que los abogados defensores de Cristina Kirchner intentan liberarla con argumentos falaces. Se critica la falta de pruebas contundentes y la manipulación de la información.