La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central busca limitar la emisión monetaria para financiar el gasto público, obligando a los gobernantes a ser transparentes sobre la necesidad de aumentar impuestos.
La nueva carta reconocerá la naturaleza monetaria de la inflación, entendida como un fenómeno generado por el exceso de oferta monetaria o la disminución de la demanda, lo que provoca la pérdida del poder adquisitivo.
Esta medida busca evitar que los funcionarios recurran a la emisión para financiar gastos, promoviendo una mayor responsabilidad fiscal.