Se cuestiona la permanencia de Luis Majul en su rol de periodista de cabecera del presidente Javier Milei, sugiriendo que podría ser momento de dar paso a nuevas figuras como Mariana Bray. Se alude a un posible "síndrome de Estocolmo" en Majul, dada su larga trayectoria acompañando a diferentes presidentes.
Se compara la frecuencia de entrevistas de Majul y Bray con Milei, señalando que Bray, a pesar de tener menos entrevistas, genera más atención mediática. Se debate si la cercanía con el poder es el único factor determinante en el periodismo.