El oficialismo busca aprobar en el Congreso la Ley de Tierras, que permitiría la venta de tierras a extranjeros sin límites, una medida fuertemente cuestionada por su antipopularidad y el riesgo de extranjerización de la propiedad agraria.
A pesar de que actualmente solo el 6% de las tierras rurales están en manos extranjeras, la ley habilitaría triplicar ese porcentaje. La propuesta también incluye la modificación de la ley de control del fuego, lo que genera preocupación por posibles incendios intencionales para desplazar poblaciones, especialmente en la Patagonia.
Expertos como el diputado radical Alejandro Cacasa advierten que el problema no son los pequeños compradores, sino los grandes capitales que podrían adquirir extensiones equivalentes a provincias enteras. La ley también afectaría negativamente a las fábricas recuperadas, al facilitar desalojos y generar inseguridad jurídica para los trabajadores.