Se expresa preocupación por la banalización del término "terrorismo" y la posible redefinición de conceptos como "terrorismo de Estado". Se advierte que la retórica presidencial podría estar sentando las bases para un nuevo paradigma de seguridad nacional, alineado con discursos de otros países y con un posible origen en reuniones internacionales.
Se sugiere que la estrategia consiste en asociar cualquier ideología de izquierda con el terrorismo, lo cual es considerado una "locura internacional". Se alerta sobre la falta de instituciones sólidas en Argentina para resguardarse de este tipo de discursos y se teme que esto pueda derivar en medidas represivas contra la protesta y el disenso.
Se hace hincapié en la importancia de no vaciar de contenido las palabras y de recordar el significado de términos como "dictadura" y "terrorismo de Estado" para evitar que se repitan los horrores del pasado.