Se discute la supuesta presencia de espías en diversos ámbitos, incluyendo el periodismo. Se menciona a Rosales como un personaje del pasado que se dedicaba a "pispear". El presidente también habría comentado sobre la existencia de espías.
La conversación gira en torno a la sensación de estar vigilado y la paranoia generada por la posible presencia de espías en diferentes situaciones cotidianas.