La elección presidencial en Brasil, a realizarse el 25 de octubre, se presenta como un proceso de polarización extrema con una mínima diferencia entre los candidatos. Brasil, como octava economía mundial, tiene una influencia significativa en América del Sur.
La estrategia electoral podría centrarse en el enfrentamiento con Estados Unidos como argumento, desestimando la defensa de la soberanía nacional por parte de Flavio Bolsonaro. Sin embargo, los incidentes con EE.UU. y la posible influencia de Donald Trump en la segunda vuelta son factores a considerar. Los triunfos económicos del gobierno de Lula también podrían pesar en la decisión del electorado.