Los candidatos republicanos en Estados Unidos compiten por el escaño vacante de Lindsay Graham, protagonizando un debate marcado por diferencias en la política hacia Irán, aunque coinciden en respaldar la agenda del presidente Trump. La elección especial del 11 de agosto es vista como una prueba del peso político de Trump en el partido.
Algunos postulantes abogan por una postura más dura contra Irán y piden enfocarse en los problemas internos de EE.UU., señalando que la administración Trump ha tenido una perspectiva centrada en el mundo, lo que le ha generado complicaciones domésticas de cara a noviembre.