Se critica duramente la conducta de los políticos argentinos, acusándolos de estar desconectados de la realidad del pueblo y de priorizar sus propios excesos, como el consumo de drogas costosas, mientras la gente sufre.
Se cuestiona el rol de Facundo Moyano como representante de los trabajadores, señalando que su presunta implicación en casos de drogas y dinero negro es incompatible con su cargo y genera indignación social. Se hace hincapié en la aparente falta de consecuencias legales para figuras políticas.