Se cuestiona la promesa de inversiones extranjeras a cambio de la venta de tierras, preguntando qué tipo de inversiones se esperan y si realmente beneficiarán al país generando empleo o si se trata de fondos de inversión de paso.
Se plantea la preocupación por la posible venta indiscriminada de recursos naturales y la ocupación de zonas sensibles como la Patagonia, alertando sobre la subestimación de la inteligencia colectiva al no presentar ejemplos concretos de que estas políticas funcionen.