Se critica la proliferación de "difamadores profesionales" en plataformas como TikTok, que atacan al gobierno sin mostrar el rostro ni presentar documentos. Se cuestiona la credibilidad de quienes difunden información falsa o malintencionada.
Se insta a estos individuos a debatir cara a cara y con pruebas, en lugar de esconderse en el anonimato de las redes sociales. Se enfatiza la necesidad de un periodismo serio y responsable, que se base en hechos y no en difamaciones.