El caso de Facundo Moyano mezcla la política con el consumo de sustancias, exponiendo una aparente hipocresía. Moyano, quien se mostraba contrario a los privilegios sindicales y buscaba un perfil más moderno, ahora enfrenta acusaciones de violencia de género.
Su pasado en el sindicalismo, su incursión en el frente renovador de Massa y su afinidad con figuras del espectáculo como Susana Giménez, contrastan con la actual situación. La defensa de los derechos de las mujeres, que él mismo promovía, se ve cuestionada.