Se plantea la hipótesis de que Javier Milei sufre de "delirio persecutorio", una patología en la que la persona ve terroristas en todos lados. Esta idea surge a raíz de las declaraciones del presidente y es respaldada por una consulta a inteligencia artificial.
Se recuerda que Victoria Villarruel, vicepresidenta, sugirió previamente que el presidente "ve lo que no existe". La recurrencia de Milei en señalar supuestos actos terroristas en protestas y en la labor de periodistas y docentes es vista como una manifestación de esta condición.
Se advierte que esta visión distorsionada de la realidad puede llevar a decisiones políticas erráticas y peligrosas, como la posible implementación de una nueva ley antiterrorista, ignorando que la mayoría de la población no llega a fin de mes y enfrenta dificultades económicas.