Stefanoni explora cómo las nuevas derechas, lideradas por figuras como Milei y Trump, han capitalizado el malestar social y la bronca, apropiándose de la "bandera de la transgresión" que antes identificaba a la izquierda.
Señala que estas fuerzas políticas, aunque eficientes para "patear el tablero" y rechazar el sistema, aún no han demostrado capacidad para construir un nuevo orden o una hegemonía sólida.